La Endarterectomía Carotídea: Clave para Prevenir Ictus y Mejorar tu Salud Cardiovascular


La endarterectomía carotídea es un procedimiento quirúrgico que puede ser un faro de esperanza para aquellos en riesgo de sufrir un ictus o accidente cerebrovascular (ACV).

Esta intervención, focalizada en las arterias carótidas, es crucial en la prevención de obstrucciones que pueden llevar a complicaciones severas.

A continuación, desgranamos todo lo que necesitas saber sobre esta operación vital, asegurándote una comprensión completa y detallada.

¿Qué es la Endarterectomía Carotídea?

La endarterectomía carotídea es una cirugía que busca eliminar la placa de ateroma de las arterias carótidas, estas son las principales vías que suministran sangre al cerebro.

La acumulación de placa, un proceso conocido como aterosclerosis, puede reducir significativamente el flujo sanguíneo o, en casos graves, bloquearlo completamente, aumentando el riesgo de ictus.

¿Cuándo es Necesaria?

Esta intervención se recomienda cuando el estrechamiento (estenosis) de las arterias carotídeas supera cierto umbral crítico y el paciente presenta síntomas relacionados o tiene un alto riesgo de sufrir un ictus.

Los criterios específicos para la cirugía pueden variar, pero generalmente se considera cuando la estenosis es superior al 70%.

Beneficios de la Endarterectomía Carotídea

El beneficio más significativo de esta cirugía es la reducción del riesgo de ictus isquémico, que ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se interrumpe.

Al eliminar la placa que estrecha la arteria, se mejora el flujo sanguíneo cerebral, reduciendo considerablemente el riesgo de ictus.

Riesgos y Consideraciones

Como cualquier procedimiento quirúrgico, la endarterectomía carotídea conlleva riesgos. Estos incluyen, pero no se limitan a, reacciones a la anestesia, sangrado, formación de coágulos, y en raras ocasiones, ictus o incluso la muerte.

Sin embargo, en manos de un equipo médico experimentado, el riesgo de complicaciones graves es bajo.

Preparación y Proceso del Procedimiento

Antes de la cirugía, el paciente se somete a una evaluación exhaustiva, que incluye estudios de imagen como la ecografía doppler, resonancia magnética (RM) o angiografía, para determinar el grado de obstrucción en las arterias carótidas.


El procedimiento se realiza bajo anestesia general o local y suele durar entre una y dos horas.

El cirujano realiza una incisión en el cuello para acceder a la arteria carótida afectada, abre la arteria y extrae la placa. Posteriormente, la arteria se sutura para permitir que la sangre fluya libremente hacia el cerebro.

Recuperación y Cuidados Postoperatorios

La mayoría de los pacientes pueden regresar a casa en uno o dos días después de la operación.

La recuperación implica cuidados específicos en la herida, manejo del dolor y gradual retorno a las actividades cotidianas.

Se recomienda evitar actividades físicas intensas durante varias semanas.

Prevención y Vida Después de la Cirugía

La endarterectomía carotídea no cura la enfermedad subyacente que causó la acumulación de placa. Por ello, es crucial adoptar un estilo de vida saludable post-cirugía para prevenir la reaparición de la aterosclerosis.

Esto incluye mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio regularmente, no fumar, y controlar condiciones como la hipertensión, diabetes y colesterol alto.

La endarterectomía carotídea representa una intervención fundamental para aquellos en riesgo de ictus, ofreciendo una oportunidad para mejorar significativamente la calidad de vida.

Si bien conlleva ciertos riesgos, la adecuada selección de pacientes y el cuidado postoperatorio son clave para maximizar sus beneficios.

Si te enfrentas a la posibilidad de este procedimiento, es esencial discutir todas tus opciones y preocupaciones con un especialista en salud cardiovascular.

Con el tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, es posible prevenir la progresión de la enfermedad arterial y proteger tu bienestar a largo plazo.